
"Ayer" decía que cuando viene el lobo, es que viene de verdad. Pues dejando atrás la segunda piel, he descubierto que el lobo he resultado ser yo. Un monstruo devorador de mentes con poder hipnótico, falso, hipócrita y cruel que llevaba una segunda piel de cordero. Nunca hubiera pensado ser yo, pero lo cierto, y no hablo con ironía, es que pienso que quizás lo he sido. Me atormenta pensar que queriendo hacer lo correcto haya conseguido en realidad destruir lo que más quería.
Al fin y al cabo, todos somos malas personas para alguien alguna vez en la vida pese a la ilusión de esperar no serlo nunca. Es la verdad de los actos lo que nos diferencia, frente a las mentiras de la justificación y la ambivalencia, de aquellos que sólo buscan la satisfacción de su hambriento ego. La línea que nos separa ha resultado ser más borrosa de lo que pensaba y ahora me queda el pesar de la carga que supone descubrir, interiormente, en que lado me encuentro.
Pese a todo, seguiré guardando aquel as de corazones en mi bolsillo, junto al pecho.
Al fin y al cabo, todos somos malas personas para alguien alguna vez en la vida pese a la ilusión de esperar no serlo nunca. Es la verdad de los actos lo que nos diferencia, frente a las mentiras de la justificación y la ambivalencia, de aquellos que sólo buscan la satisfacción de su hambriento ego. La línea que nos separa ha resultado ser más borrosa de lo que pensaba y ahora me queda el pesar de la carga que supone descubrir, interiormente, en que lado me encuentro.
Pese a todo, seguiré guardando aquel as de corazones en mi bolsillo, junto al pecho.
El hombre puede ser un lobo para otro hombre o para sí mismo, se le olvidó remarcar al autor de la frase (Aunque creo que en este caso no eres el que se ha llevado el letal mordisco).¡Ánimo y adelante!. Un abrazo
ResponderSuprimirQue el hombre es un lobo para sí mismo, va implicito en la frase, a mi parecer. La mordedura humana es la más peligrosa, se infecta con virulenta rápidez. Gracias por los abrazos, cuídate ese cerito tuyo. ;)
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